miércoles, 18 de marzo de 2009

“El peruano es mi hermano", Rima pero no pega…


Al contrario de lo que muchos piensan por hoy, reconozco tajantemente el vínculo histórico que nos une con Perú, claramente lo que antecedo como titulo no es una frase que ande de boca en boca, menos en momentos en que nos encontramos demandados por el país del norte ante el máximo tribunal internacional de las Naciones Unidas, la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Diversos son los capítulos de una novela más cercana al odio, entre estos dos países protagonistas, desde la calificada heroica Guerra del Pacifico, unidad inexcluible de nuestra educación de nivel básico, hasta las declaraciones de un general peruano que instruye sacar a cada chileno que pise Perú en bolsas de basura. Al margen de esto, los cancilleres de ambos países calman las aguas manifestando que las relaciones son normales, como dijo Mariano Fernández, agregando a la vez que la demanda “entorpece las imbricaciones comerciales, además de los acuerdos en cuanto a la legalización de unos cuarenta mil peruanos residentes en Chile. Inmigración que ha acentuado la xenofobia característica de nuestra sociedad.

A mi juicio, el ministro no está muy perdido, en cuanto a que la disputa entorpece la política interna y externa de Chile.

Considerando que el horizonte se ve un tanto gris respecto de los últimos acontecimientos referentes al cambio de canciller, la integración de un tercer país que frecuentemente ha sostenido la posibilidad de una salida al mar, como es Bolivia y que hoy a raíz de esta demanda, podría afectar todo lo avanzado entre Michelle Bachellet y Evo Morales.

Lo positivo en todo lo que va del proceso es que Chile tiene de plazo un año para entregar su contramemoria ante el tribunal de la Haya, pero tan solo tres meses si decide declarar incompetencia de la Corte Internacional de Justicia o denunciar la inadmisibilidad del caso, alternativa no menos valida pero improbable ya que Fernández ha declarado que Chile es un país ejemplar en cuanto a respetar tratados y dictámenes internacionales.

La fortalezas de Perú…

Actualmente no existe ningún tratado de carácter internacional que delimite claramente la zona marítima en cuestión, agrego a esto que en dictadura, el canciller Jaime del Valle sostuvo estudiar el tema de la delimitación al igual que su posterior Ignacio Walker en democracia. Por su parte el ministro de RR.EE. peruano, José Antonio García Belaúnde, declara que desde el año 1986 Perú trata de negociar tal demanda y ante la objeción de Chile en el 2004, se decidió plantearlo a la Corte.

La presidenta estudia la demanda presentada ante Perú y consultará con todos los sectores para unificar criterios, lo más factible es que el gobierno busque fundamentos más sólidos para mantener la tesis de que los limites están definidos con anterioridad en los tratados del año 1952, 1954 y 1960 en base a la línea trazada a nivel del hito 1, objetivo por el que Chile se asesorará con abogados expertos en materia internacional.

Esto lo podremos confirmar o descartar cuando el gobierno elija el momento político adecuado dentro del plazo fijado por el Tribunal y de acuerdo a si el oficialismo le parezca oportuno declarar los detalles reservados de la defensa. Paralelamente y en presencia de un país que no se queda de brazos cruzados, el gobierno peruano ha impreso siete millones de textos escolares para enseñar el contexto histórico en que se enmarca la demanda, acto que requiere establecer en el consiente colectivo, un respaldo social de envergadura.

Nos representará la contramemoria de Chile ante la Haya?... evidentemente que si. El gobierno no perderá esta oportunidad para plasmar en el Tribunal su defensa y a la vez elementos de nacionalismo que dan muy buenos resultados ad portas de elecciones, principalmente si estamos hablando de presidenciales. Precisamente hoy la presidenta marginó al candidato presidencial de oposición, Sebastián Piñera, diciendo que este es un tema que solo le compete al gobierno, ante el ofrecimiento de este de sumarse a la defensa de nuestra soberanía. Es de esperar que el desenlace de este conflicto bilateral sirva para instaurar una línea moral en los países y de 61.600 kilómetros cuadrados de espacio marítimo del cual Chile mantiene las llaves en el bolsillo.

Sin duda alguna el tema será agenda obligada de la prensa, más aún si ya le estamos otorgando un carácter exacerbado de nacionalismo a un encuentro deportivo entre ambos países, que a luces de lo acontecido, parece que se fuera a jugar entre el Huáscar versus la Esmeralda.

MSM