A menos de un año de la elección presidencial son múltiples las aristas y candidaturas a analizar, y a pesar que aún no se oficializa el periodo de campaña, el oficialismo a través de su coalición enfrenta en condiciones adversas, la posibilidad de perder la elección después de tres gobiernos de la concertación.
La oposición por su parte, se mantiene en un estado lineal dónde tanto la UDI como RN apoyan, en su mayoría, a Sebastián Piñera como su único candidato.
En presencia de esta realidad, el foco de los medios está dirigido principalmente a la concertación, ya que en este conglomerado, mayoritario en partidos, ha existido un desgaste con características de aburrimiento, que representa a aquellos que no comparten el accionar del gobierno y que por hay son los futuros candidatos a la presidencia.
Gran parte de esta realidad no es realidad como tal, se enmarca dentro de un proceso en el cual los medios juegan un rol protagónico, donde portadas como las de La Segunda, con Ominami caricaturizado en paracaídas, aludiendo a su repentina subida a la carrera presidencial, no solo cumplen con informar, al mismo tiempo logran deformar la realidad real.
Otro ejemplo que se suma a esta realidad de medios, es la portada de el diario Las Últimas Noticias, donde se hace mención a que el diputado Ominami, esta haciendo un show con una cámara que lo filma en su día a día tras formato reality. Estas acciones llevan a la gente a familiarizarse con un candidato que rompe esquemas, a pesar de las nulas publicaciones de propuestas concretas.
Ante esta problemática, la concertación, que oficializó su apoyo a Frei, no ha reaccionado de la mejor forma. Sabidas son las declaraciones del presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, quien considera inadmisible el proceso del apodado díscolo Ominami, que por estos días formaliza su renuncia para ser candidato independiente.
Lo extraño de esto es que no es el único desembarcado de las filas socialistas, Alejandro Navarro, que ya renunció al partido, sigue en su campaña presidencial apoyado por el MAS. El fenómeno se repite en y es absolutamente comparable al accionar de Ominami, la diferencia en este último es que las encuestan lo favorecen y que hay que su favoritismo se debe en gran porcentaje a que es parte de una realidad mediática creada y explotada para otorga dinamismo a la prensa.
El medio ha dejado de lado temas valóricos tan trascendentales como por ejemplo Marco Enríquez es partidario del aborto y del matrimonio homosexual, manteniéndose sumergidos en el conflicto interno que se ha generado en la concertación. Tal vez si en esto se informara sin desviar la atención, y tratándose de una sociedad conservadora, el diputado no tendría el relativo éxito precampaña.
Lo concluyente en este caso es que en lo que resta de campaña la concertación seguirá dando que hablar, tratando de apagar el fuego con bencina como lo hace Escalona, y los medios serán los primeros testigos que reproducirán una realidad mediática que habla de un medio que más que información entrega entretención mientras la oposición que se mantiene expectante por conveniencia.
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